¿La fisioterapia sirve para la endometriosis? Lo que sí podemos hacer (y lo que no)

Publicado el 7 de septiembre de 2026, 21:18

Esta semana nos habéis preguntado varias veces por la endometriosis, coincidiendo con que una conocida creadora de contenido ha hecho pública su convivencia con adenomiosis y endometriosis profunda. Es una buena oportunidad para responder con claridad a una pregunta que nos llega con frecuencia en consulta: ¿puede ayudar la fisioterapia con la endometriosis?

La respuesta corta es: no tratamos la endometriosis, pero sí podemos tratar buena parte del dolor que la acompaña. Y esa distinción no es matiz semántico; es importante para que sepas qué esperar realmente.

 

¿Qué es la endometriosis (y por qué duele tanto)?

La endometriosis es una enfermedad inflamatoria crónica en la que tejido similar al endometrio crece fuera del útero. Afecta aproximadamente a 1 de cada 10 mujeres en edad reproductiva, siendo una de las patologías ginecológicas más frecuentes y también de las más infradiagnosticadas.

Casi la mitad de las mujeres con endometriosis desarrollan dolor pélvico crónico, y alrededor del 70% experimentan dismenorrea intensa. Sin embargo, la investigación reciente ha demostrado algo clave: la intensidad del dolor no siempre se correlaciona con la extensión de las lesiones.

 

Por qué duele incluso cuando “no debería”: el papel de la sensibilización

Esto es clave, y es donde entra nuestro campo. La investigación en el mecanismo del dolor en endometriosis describe varios procesos superpuestos:

  • Sensibilización periférica: La inflamación mantenida en la zona pélvica hace que las terminaciones nerviosas se vuelvan más reactivas de lo normal.
  • Sensibilización central: Con el tiempo, el sistema nervioso central amplifica las señales de dolor, incluso cuando el estímulo original ya no es tan intenso. Esto explica por qué muchas mujeres siguen teniendo dolor después de un tratamiento médico o quirúrgico que ha reducido las lesiones.
  • Sensibilización cruzada: por compartir vías nerviosas, esto explica la alta coexistencia de endometriosis con síndrome de intestino irritable, dolor vesical o vulvodinia.
  • Disfunción del suelo pélvico: El dolor mantenido genera un aumento del tono muscular como respuesta protectora. Esa tensión sostenida se convierte en una fuente de dolor añadida, independiente de la actividad de la enfermedad.

Es decir: hay un componente de la enfermedad que solo se aborda con tratamiento médico/quirúrgico (imprescindible, y del que no nos ocupamos nosotros), y hay un componente de sensibilización del sistema nervioso y disfunción muscular que sí es terreno fisioterapéutico.

 

¿Qué dice la evidencia sobre la fisioterapia en endometriosis?

Una revisión sistemática con metaanálisis publicada en 2025 concluye que las técnicas de fisioterapia son eficaces para reducir el dolor en mujeres con endometriosis, especialmente cuando se aplican de forma local. Los abordajes con más respaldo incluyen:

  • Terapia manual y fisioterapia de suelo pélvico, con mejoras documentadas en dispareunia superficial (dolor durante las relaciones), dolor pélvico crónico y relajación de la musculatura del suelo pélvico.
  • Ejercicio terapéutico, con beneficios sobre el dolor y la calidad de vida.
  • TENS (estimulación nerviosa eléctrica transcutánea), con reducciones documentadas del dolor pélvico crónico en estudios controlados.
  • Abordajes mente-cuerpo (yoga, educación en dolor), prometedores para dolor, ansiedad y fatiga asociados.

Lo que la fisioterapia no hace: eliminar las lesiones, sustituir el tratamiento hormonal o quirúrgico, ni "curar" la enfermedad.

Cualquier contenido que sugiera lo contrario no está siendo riguroso.

 

 

 



¿Qué trabajamos en consulta?

  • Valoración y tratamiento de la musculatura del suelo pélvico (frecuentemente con un aumento del tono muscular)
  • Terapia manual para puntos gatillo miofasciales asociados
  • Educación en neurociencia del dolor, para entender y abordar el componente de sensibilización central.
  • Pautas de ejercicio adaptadas a los periodos de más dolor
  • Trabajo coordinado con ginecología —no en sustitución de su seguimiento, sino como complemento.

 

¿Cuándo consultarnos?

Si tienes diagnóstico de endometriosis y el dolor persiste pese al tratamiento médico, si notas tensión o dolor en la zona pélvica al margen del ciclo, o si el dolor durante las relaciones se ha vuelto un problema, es buen momento para una valoración de suelo pélvico —en paralelo, nunca en lugar de tu seguimiento ginecológico.

¿Quieres que valoremos tu caso?

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